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TEMÁTICA
Prehistoria
El término prehistoria designa el periodo de tiempo transcurrido desde la aparición del primer ser humano hasta la invención de la escritura, hace más de 5.000 años, aproximadamente en el año 3.000 a.C. Es importante señalar que según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de real significancia en el sentido que fue entendido por generaciones. Se puede entender como el acontecer humano en el tiempo, todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, sólo entenderse como el estudio de la vida de los seres antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la aparición del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.

Prehistoria, Historia y Arqueología
Desde el punto de vista más tradicional, se considera que la Prehistoria es una especialidad científica que estudia, por medio de la excavación, los datos de este periodo de la Historia que ha precedido a la invención de la escritura y en el que los restos arqueológicos son nuestra principal fuente de información. El resto viene de disciplinas auxiliares como la etnografía, la Paleoantropología, física nuclear para efectuar dataciones absolutas, el análisis por espectrómetro de masas de componentes líticos, cerámicos o metálicos, la geomorfología, la edafología, la tafonomía, la trazalogía para las huellas de uso, la paleontología, la paleobotánica, la estadística no paramétrica, la topografía y el dibujo técnico, entre otras muchas ciencias y técnicas. De manera que hay un gran número de personas que consideran a la Prehistoria una especialidad dentro de la Historia, sólo que mucho más tecnificada y pluridisciplinaria. La metodología de base para la obtención de datos en la Prehistoria es la Arqueología por lo que hasta hace muy poco Prehistoria y Arqueología eran confundidas constantemente. En América y las Islas Británicas la Prehistoria está siendo supeditada a la Arqueología cuyo alcance llega a cualquier periodo pretérito, aunque sea muy reciente. Por otra parte contamos con los últimos estadios de la Prehistoria como la Protohistoria, que engloba los periodos sin escritura de ciertas regiones contemporáneas de las culturas históricas, cuyas fuentes escritas nos dan una información adicional sobre estos pueblos primitivos. Las culturas protohistóricas suelen incluirse tanto en el estudio de la prehistoria como en los primeros momentos de la historia antigua.

La Prehistoria en África
África es la cuna de la humanidad y actualmente es el continente con más pueblos prehistóricos. Es fácil concluir que la Prehistoria de África es la más larga y compleja de todo el globo.

Norte de África El África Mediterránea tiene, durante la Edad de Piedra, una periodización equivalente a la Europea, Paleolítico y Neolítico. Después, la influencia de la civilización Egipcia y la llegada de colonizadores fenicios aceleran el ritmo evolutivo respecto a Europa.

La Edad de Piedra en el Norte de África El Paleolítico Inferior y Medio está bien representado y desde fechas muy remotas. Así, hay numerosas evidencias.
Culturas Olduvayense y el Achelense. Sus evidencia añaden a las industrias líticas, diversos tipos de restos humanos como la Mandíbula de Ternifine de Argelia, que podría ser atribuida a Homo Heidelbergensis, o, el cráneo de Jebel Ihroud de Marruecos, de aspecto neandertaloide. Durante este periodo existe bastante similitud entre las culturas norteafricanas y las de Europa occidental.
Cultura Ateriense Es una cultura que parece romper esa tendencia y separa la evolución cultural, especialmente en la zona del Sáhara, sus vecinos.
Cultura Musteriense En algunas de sus técnicas líticas, es semejante al Ateriense, pero tiene particularidades que lo separan, como la costumbre de elaborar utensilios pedunculados o una cronología que no podría ubicarse en las fases de la Prehistoria europea de entre 48.000 a.C.-30.000 a.C., aunque hay constancia de su supervivencia durante al menos diez mil años más.
Cultura Iberomaurisiense Es otra de esas culturas exclusivas del norte de áfrica, especialmente de las costas magrebíes. Su prolongada cronología se solapa con el Ateriense, y parece abarcar el equivalente a todo el Paleolítico Superior europeo, apreciándose en él una clara evolución. Se trata de una cultura con industria ósea bien desarrollada y una industria lítica a base de hojas, es decir, leptolítica. Con el tiempo tiende a la microlitización, primero laminar y luego geométrica, atestiguándose un temprano empleo de la técnica del golpe de microburil. Destacan los restos humanos los de Mechta el-Arbi en Argelia y otros, todos ellos de tipo cromañoide.
Cultura Capsiense Es una cultura magrebí que, de nuevo, rompe molde con respecto a los patrones europeos. Comienza siendo claramente epipaleolítica, hacia el 8.000 a. C., con una gran riqueza material. Además de útiles laminares y microlíticos los hay foliáceos de bella factura, junto a sus características botellas fabricadas en huevos de avestruz y sus abundantes concheros. La caza, la recolección y el marisqueo debieron ser las fuentes principales de sustento. Pero, hacia el quinto milenio, se adoptan la ganadería complementada con una agricultura muy rudimientaria, el semisedentarismo y la cerámica. Se los ubica dentro del Neolítico de tradición Capsiense.

El Neolítico de la zona del Nilo Es particularmente avanzado, dos focos principales de culturas se desarrollaron en la región, Merimdé, en el Delta, y Badariense en el alto Egipto. Aunque ambas tienen particularidades y diferencias, comparten ciertos rasgos que permiten sostener que había cierta relación. Tienen grandes asentamientos completamente sedentarios, cuya economía se basa en la agricultura y la ganadería. Sus cabañas, hechas con barro, ramas y cañas, contienen hogares, silos para el grano e incluso inhumaciones en fosa con ajuar. La cerámica se desarrolla desde modelos monócromos hasta otros pintados, y la cultura material es demasiado rica como para analizarla aquí como cuchillos de sílex con una talla primorosa, tal vez ceremoniales, paletas de esquisto para la mezcla de pigmentos, productos para la confección de tejidos, puntas de flecha, ornamentos en piedras semipreciosas, a menudo importadas, estatuillas de animales y de personas y, al final, piezas de cobre. Estas culturas se inscriben en el llamado periodo predinástico de Egipto y son la antesala de una nueva civilización.

El metal y la entrada en la Historia del norte de África El Nilo, como es sabido, la eclosión de la civilización egipcia se inicia ya en el IV milenio a.C. con el surgimiento de numerosas ciudades, los primeros jeroglíficos y la aparición de dos grandes estados en el Alto y el Bajo Egipto, durante el periodo llamado Protodinástico, que acabarán siendo unificados por el primer faraón, el rey Narmer, aproximadamente en el 3.150 a.C. De este modo, la zona oriental de África entra muy tempranamente en la Historia y, además, se convierte en un foco de irradiación cultural que no sólo afectará al Mediterráneo, sino también a gran parte del continente africano.

La Prehistoria en Oriente Medio

El Paleolítico en Oriente Medio Va desde el 1.850.000 años del Paleolítico Inferior a los ... años del Paleolítico Superior.
Paleolítico Inferior El paso del ser humano por la zona se documenta en Dmanisi en Georgia, probablemente una variante de Homo Ergaster datada entre 1.850.000 y 1.600.000 años de antigüedad; acompañados de una cultura material muy tosca, anterior al Achelense. Los primeros bifaces aparecen en Ubeidiya en Israel, junto a restos humanos muy antiguos. El Achelense típico de la zona va desde hace algo más de 800.000 años, hasta unos 150.000 años atrás.
Paleolítico Medio Es muy similar al de toda la cuenca mediterránea, ocupada en aquella época por los neandertales con cultura Musteriense. Mugharet et-Tabun en Israel, ofrece una secuencia casi completa del Paleolítico Medio: las industrias más antiguas son las el Achelense final seguido de niveles con piezas laminares, auriñacoides. En el techo hay típicas industrias musterienses. Los fósiles humanos conocidos en la base de la secuencia temporal poseen rasgos casi idénticos a los «Primitivos modernos» que aparecen en en la MSA africana, y con una antigüedad probada entre 100.000 y 90.000 años. En cambio, los «Neandertales clásicos» son, cronológicamente posteriores, datados a partir de 60.000 años. Todo parece indicar que los seres humanos modernos llegaron a Oriente Medio desde África antes de que los Neandertales llegasen de Europa, y que se encontraron allí, donde, seguramente, convivieron durante miles de años.
Paleolítico Superior Parece haber dos corrientes culturales paralelas diferenciadas, ambas con microlitos. Por un lado, el Ahmariense que se caracteriza por una tecnología laminar: piezas de dorso, y los cuchillos, pero el fósil director es la punta de base retocada o punta de El-Wad. Por otro, el Auriñaciense Levantino, procedente de Europa oriental y que se caracteriza por las grandes lascas y gruesas hojas que servirán de soporte para raspadores, buriles y hojas con retoque escamoso; destacan, además, las hojitas de Dufour y la industria ósea.

El Mesolítico en Oriente Medio Comenzó al finalizar la última glaciación.
La Cultura Natufiense. Al principio, la caza y la recolección siguieron siendo básicas; de hecho en este periodo se inventan el arco y las flechas. Pero, con el tiempo, el nomadismo se transformó en semisedentarismo, la caza se convirtió en simbiosis y la recolección en forrajeo organizado. Así nació la cultura mesolítica más importante del Mesolítico medio-oriental, el Natufiense en el que ya hay pequeños poblados, asociados a silos y diversas herramientas para cosechar y elaborar cereales panificables.

El Neolítico en Oriente Medio Nace hace algo más de 10.000 años. En el Próximo Oriente no tiene sentido hablar de la Edad de los Metales como una etapa prehistórica, pues fue una época con escasez. El gran desarrollo de la metalurgia coincide con la aparición de documentos escritos y el nacimiento de las grandes civilizaciones. Por tanto es parte de la Historia estrictamente hablando.
- Domesticación de animales. En la región denominada Creciente Fértil, es decir, Mesopotamia actual Iraq y Canaán actual Siria, Israel y Palestina, se domesticaron algunas especies de animales de ganadería y se comenzó el cultivo de plantas como oficio de agricultura.
- Se inventan nuevas herramientas como hachas pulimentadas, cerámica y tejido.
- Se fundan los primeros poblados estables con sedentarización. Cambios que originaron un fuerte aumento demográfico que hace que algunas aldeas se conviertan en auténticas ciudades como Jericó en Cisjordania.
- Aparecen las diferencias sociales entre ricos y pobres y las primeras formas de gobierno.
- Por primera vez se producen alimentos y otros productos en mayor cantidad de la necesaria, llamados «excedentes».
- Surgen los primeros ejércitos y sus líderes militares, que al enriquecerse, se convierten en el germen de la nobleza y la monarquía.

La Prehistoria en Europa
Excavación del yacimiento de Gran Dolina en Atapuerca. El nivel TD-10, que se observa donde se encuentra el mayor grupo de excavadores, aparecieron herramientas del Paleolítico Medio. En el nivel inferior, situado debajo de los andamios, es TD-6, donde se han encontrado herramientas del Paleolítico Inferior. Es innegable que Europa, durante toda su Prehistoria, fue tributaria de los avances de África y Oriente Medio. Si exceptuamos la cultura Musteriense y quizá la Auriñaciense junto con el desarrollo del Arte Paleolítico; además de la Cultura Megalítica o la Cultura del Vaso Campaniforme, todos los progresos registrados en esta fase de la Historia europea son importaciones foráneas. Esta afirmación podría considerarse excesivamente difusionista, pero sólo la aparición de la cultura clásica grecorromana pone a Europa a la altura de las grandes civilizaciones de otros continentes.

El Paleolítico o la Edad de Piedra europea La Edad de la piedra europea sigue dividiéndose en tres etapas: Paleolítico, Mesolítico y Neolítico. Más tarde las tres edades de la piedra fueron precisadas y enriquecidas.
El Paleolítico, primera fase, o Edad Antigua de la Piedra Es el periodo más antiguo y largo de la historia europea; comenzaría hace aproximadamente un millón de años con la llegada de los primeros humanos, bien Homo Ergaster, bien Homo Antecessor. Durante el Paleolítico europeo se suceden más tarde otros tipos de Homos como el Homo Heidelbergensis, Homo Neanderthalensis y Homo Sapiens Sapiens; este último vino a través de otra migración provocando la extinción de los Neandertales hace 50.000 años. Paralelamente a la evolución humana se produce una evolución cultural. Durante el Paleolítico Inferior la cultura dominante en Europa es el Achelense; en el Paleolítico Medio tenemos el Musteriense propia del hombre de Neandertal, quizá el Châtelperroniense sea un epígono de este tipo humano. Con la llegada del hombre moderno se suceden una serie de culturas como el Auriñaciense, el Gravetiense, el Solutrense y el Magdaleniense. Otros elementos importantes para comprender el Paleolítico son las continuas oscilaciones climáticas llamadas glaciaciones, el predominio de la economía cazadora recolectora y la aparición del Arte al mismo tiempo que llega el hombre moderno.
El Epipaleolítico/Mesolitítico, segunda fase, o Edad Media de la Piedra Se refiere al periodo que transcurre desde la retirada del último glaciar hace unos 12.000 años, hasta la llegada del Neolítico hace unos 5.000 años. Actualmente se discrimina entre culturas epipaleolíticas que son aquellas que mantienen el modo de vida propio del Paleolítico, sin cambios sustanciales, como ocurre con el Aziliense y las denominadas culturas mesolíticas que son aquéllas que muestran una tendencia a evolucionar hacia la sedentarización y otros rasgos propios de lo que luego será el Neolítico, tal es el caso del Tardenoisiense.
El Neolítico, tercera fase o Edad Moderna de la Piedra El Neolítico llega a Europa desde el Próximo oriente a través de los Balcanes y la cuenca Mediterránea en el sexto milenio aunque hay constancia, ya en el VII milenio a.C. de culturas neolíticas o protoneolíticas sin cerámica y sin hachas pulimentadas en la zona de los Balcanes. Se trata de pueblos con una agricultura rudimentaria, itinerante; ganadería, caza, pesca y recolección, y numerosas pervivencias epipaleolíticas como hábitats en cuevas, utillaje, etc.
- en Chipre, la zona griega y los Balcanes es donde aparece el primer neolítico europeo, muy influido por el anatólico. Aunque los primeros poblados sedentarios son muy pequeños, pronto de desarrolla una cultura con yacimientos como Sesklo o Nea Nikomedia, ambos sobre elevaciones del terreno, con murallas y bastiones y, en su interior, construcciones rectangulares con un vestíbulo de acceso. En la cultura material destaca la cerámica pintada y las figurillas femeninas. En el Mediterráneo occidental se sospecha la existencia de una fase precerámica fundamentalmente ganadera y aferrada a los hábitats en cueva, la primera gran civilización panmediterránea plenamente neolítica es la de Cerámicas impresas Cardiales. Probablemente un pueblo de pescadores identificable por sus típicas cerámicas decoradas con impresiones de conchas de berberecho (Cardiidae) que aparecen tanto en la orilla africana como en la europea, desde Dalmacia a la península Ibérica.
- en el quinto milenio otra oleada neolitizadora penetra en Europa a través del Danubio, se caracteriza por la llamada Cerámica de bandas, y su influencia se extiende desde lo que hoy es Hungría hasta los actuales Países Bajos. La cerámica de bandas está decorada en frisos superpuestos con motivos diversos, destacando los meandros, las volutas y las formas angulosas. Esta cultura habita en poblados fortificados, algunos de gran tamaño hasta 40 hectáreas.
- antes del año 4.000 a.C. toda Europa está neolitizada; es cuando se produce un cambio fundamental en las culturas europeas y aparece simultáneamente en varias regiones atlánticas desde Portugal a Dinamarca la civilización de los constructores de megalitos. El fenómeno megalítico evoluciona hasta el 2.500 a.C., ya que, como hemos dicho, perdura durante la edad de los metales, sobre todo en las islas Británicas llegando, al final de su existencia a construir los monumentos más impresionantes como p.e. el Stonehenge. Los constructores de megalitos vivían en poblados fortificados situados en lugares de fácil defensa como colinas, lo que revela las contradicciones internas de este gran horizonte cultural. Un monumento megalítico es una construcción formada por piedras gigantescas de varias toneladas, de ahí su nombre: megas=gigante y lithos=piedra. Hay cuatro clases de monumentos megalíticos los Menhir que se trata de una gran piedra puesta de pie que marcaría un lugar sagrado. El Alineamiento o conjunto de menhires puestos en fila. Los Crómlech son conjuntos de menhires puestos en círculo. Se supone que el alineamiento y el crómlech eran templos al aire libre. Los Dolmen que son monumentos más complejos. Se trata de un lugar para enterrar a los muertos de la tribu. Constaba de un corredor o pasillo de entrada y de una cámara funeraria, ambos construidos con grandes lajas de piedra. Todo ello cubierto por un montículo de tierra y cascotes llamado túmulo. El dolmen es como una montaña artificial con una cueva artificial en su interior. Todos los difuntos eran depositados en la misma cámara funeraria, ya que se trataba de un lugar de enterramiento colectivo. Junto a los difuntos se colocaban ofrendas funerarias como armas, comida y joyas, entre otros elementos.

Edad del Cobre o Calcolítico europeo El Calcolítico o Eneolítico es la Edad del Cobre, fase a menudo, difícil de definir, pues la presencia de objetos de cobre no siempre supone un cambio cultural importante respecto al Neolítico, por lo que suele tratarse como un estadio intermedio entre el final de la edad de Piedra Mesolítico y la Edad del Bronce. No obstante, es posible utilizar esta denominación para algunas culturas, que presentan rasgos claramente diferenciados; en el periodo que transcurre entre el cuarto y el segundo milenio a/d.C.
El cobre aparece hace más de 6.000 años A finales del Neolítico, en Oriente Medio, en forma de objetos martillados a partir de pepitas de metal nativo. La fundición es algo posterior y penetra en Europa a través del Cáucaso y Anatolia en el IV milenio a.C. En la zona de Serbia, y Sur de Rumanía es la primera en la que se atestigua la fundición del cobre en Vinca-Gulmenitza, desde allí, los préstamos culturales parecen extenderse en todas direcciones, hacia el Norte, afectando la zona de Cucuteni-Tripoljé, y hacia el Este, hasta llegar a Austria, naciendo la cultura de Tisza-Lengyel. Este primer centro metalúrgico se da en el IV milenio a.C.
Un segundo foco metalúrgico local Se sitúa al sur de la península Ibérica, donde los yacimientos cupríferos de Almería atrajeron exploradores orientales que, por aculturación, provocaron el nacimiento de la cultura de los Millares en Almería, que se desarrolla a lo largo del III milenio a.C. Al parecer, el cobre hispano, rico en arsénico, tenía mayor calidad que el cobre puro aunque sin llegar a igualar al bronce. Los contactos comerciales de gentes del otro extremo del Mediterráneo con indígenas almerienses aumentaron su riqueza y complejidad social. Aunque los Millares mantienen las tradiciones megalíticas funerarias, su estructura social es, sin duda, mucho más compleja que en el Neolítico final; de hecho los dólmenes almerienses pasan a ser sepulcros de corredor con cámara de falsa cúpula a auténticos tholoi y aparecen impresionantes estructuras defensivas en el poblado epónimo y en otros de la misma zona. Innegable es la influencia del mediterráneo oriental en la aparición de ciertos objetos, algunos relativamente abundantes, como los idolillos oculados de inspiración cicládica, y otros más raros como cerámicas egeas, puñalitos egipcios y otras piezas de marfil y alabastro. La cultura de los Millares es, pues, el resultado, de la evolución de indígenas peninsulares ante la influencia de extranjeros orientales. El Calcolítico en Iberia se desarrolló localmente, a partir de la invención local de la metalurgia y con un mínimo de influencia externa.
La cerámica cordada Otra gran incursión del cobre viene de la mano de la cerámica cordada, propia de gentes de originarias de las estepas del Este. Estos pueblos pastores y guerreros llegaron con costumbres nuevas a principios del tercer milenio a/d.C, ocupando un extenso territorio que comprendía desde las estepas al Norte del mar Mar Caspio, hasta lar riberas del Báltico y los Países Bajos e incluso alcanzaron Suiza al Norte del Danubio; no se conocen sus causas de su migración, pero, sin duda, truncaron una plausible evolución local de las pequeñas culturas calcolíticas europeas. En Europa oriental ha recibido el nombre de Kurganes de las estepas y en Europa Central, Cultura de las Cerámicas cordadas o Pueblos del hacha de combate. Su economía seminómada y pastoril propia de las estepas, ha permitido localizar algunos escasos poblados, como el yacimiento ucraniano de Mikailovska en el bajo Dniéper, de cierta entidad urbana y con casas rectangulares. Se sabe que existía una clara estratificación social con base en las diferencias en la riqueza de los ajuares de algunos kurganes, frente a la pobreza de otros. Algunos sepulcros son asombrosamente ricos, como el del Maykop en Adiguesia, Rusia. Por toda la zona que ocuparon hay una gran diversidad cultural con una serie de rasgos comunes que sintetizan en puntos concretos como:
- las costumbre funerarias de enterramiento individual o colectivo, en una pequeña cámara funeraria semisubterránea en forma de pequeña cabaña de madera, todo ello bajo un túmulo llamado Kurgán.
- los sacrificios de ganado para formar parte de las ofrendas al difunto.
- la colocación contraída del cadáver e intensamente rociado con ocre rojo.
- el ajuar, preparado de cerámicas cordadas, decoradas con impresiones de curedas, las hachas-martillo con enmangue directo, llamadas hachas de combate, y que parecen réplicas en piedra de piezas metálicas sumerias o anatolias y, si el individuo era de alta posición social, piezas exóticas de clara influencia oriental como vasos y apliques de plata, adornos repujados de oro y algunos objetos de cobre, entre otros.
La implantación metalúrgica definitiva en toda Europa La protagoniza un grupo que, a pesar de ser mal conocido, se extiende por toda Europa Occidental, se trata de la Cultura del Vaso Campaniforme desde el 2.300 a.C., hasta bien pasado el 1.800 a.C. No se trata de una cultura en cuanto tal sino de una fenómeno que afecta a prácticamente toda la Europa prehistórica aunque de un modo desigual y manteniendo una gran diversidad de grupos culturales regionales. El fenómeno campaniforme no supuso ningún avance en la metalurgia del cobre en las zonas más desarrolladas, pero si en su expansión a otras áreas marginales que salieron de Edad de Piedra Tardía a la del metal gracias a esta cultura-fenómeno. El objeto más característico de este horizonte son los vasos de cerámica de forma acampanada, con decoración incisa o impresa cuyos motivos varían según las peculiaridades regionales.

Edad del Bronce en Europa El Bronce es el resultado de la aleación de cobre con estaño con la ventaja de que funde a más baja temperatura y es mucho más resistente que el cobre. Fue inventado en Oriente Medio hacia el IV milenio a.C. sustituyendo al Calcolítico aunque en otros lugares esta última edad fue desconocida y el bronce sustituye directamente al período Neolítico. El bronce penetró en Europa a través de una extensa red de vías comerciales que recorrían todo el continente hasta el Mar del Norte, comunicando con las avanzadas civilizaciones del mundo Egeo, así como Egipto y el Próximo Oriente. Una de las novedades más notables entre el Bronce antiguo es la aparición de auténticas espadas con largas hojas y sistemas de enmangue más efectivos que los remaches: empuñaduras lengüeta cuyos los mangos son, a veces, ricamente decorados con materiales perecederos como cuero, hueso y maderas de diversos tonos y, a veces, incrustaciones de oro y ámbarque. Afortunadamente, se conservan en algunos ejemplares de la zona nórdica. Asimismo aparecen las puntas de lanza tubulares y las hachas de talón o «palstaves». La variedad es innumerable en adornos metálicos, brazaletes espiraliformes, tobilleras, colgantes, alfileres, anillos, pendientes, pasadores, broches, etc. Mención especial merecen los torques retorcidos irlandeses, que desde su región insular originaria, se difundieron con gran éxito por toda Europa, recibiendo el nombre de Torques de Tara en honor a este santuario gaélico, la Colina de Tara. Otra obra excepcional, que supera el calificativo de mero ornamento, es el Carro Solar de Trundholm (arrojado como ofrenda al fondo de un pantano en Dinamarca). La península Ibérica, no recibió el nivel cultural que dominó el resto de Europa, la más destacada en desarrollo fue Almería y alrededores, a causa del florecimiento de la Cultura del Argar, esta vez en su fase plena.
El Bronce Antiguo en Europa Entre los años 1.800 a.C. y 1.500 a.C., aproximadamente, coincidiendo con la plenitud del Mundo Minoico, es decir con la fase llamada «Minoico Medio o de los Grandes Palacios», pero también con el inicio del Mundo Micénico. Europa se benefició de la demanda de materias primas por parte de las grandes civilizaciones del Próximo Oriente y del Egeo. Éstas demandaban ámbar del Báltico, cobre del bajo Danubio y Huelva, estaño de Cornualles y Galicia, oro de Irlanda, metales preciosos de Andalucía y azabache de Gran Bretaña. A cambio ofrecían manufacturas de bronce como armas, sobre todo o, simplemente difundían la nueva tecnología metalúrgica, junto a otros objetos exóticos entre los que destacan los ornamentos de oro y plata y las perlas egipcias de fayenza azul. Las principales rutas comerciales eran controladas por una serie de culturas que, en conjunto, llamaremos Complejo o familia de los túmulos del Bronce Antiguo. Éstas, aunque muy diferentes, comparten un sustrato calcolítico en el que se combina la herencia occidental del Campaniforme Tardío, las Cerámicas cordadas de Centroeuropa y los kurganes de las estepas orientales:
- Cultura de Unetice, un gran dominio que abarcaba desde el Mar Negro hasta el Mar Báltico junto a la cultura de los Túmulos Amoricanos y la Cultura de Wessex en las Islas Británicas. Durante esta época, siguen teniendo gran importancia los santuarios megalíticos llamados «Henges» que son como centros cultuales en activo o, incluso remodelados y enriquecidos, como es el caso del propio Stonehenge enriquecidas gracias al comercio. No se sabe si conocían el carro de combate pero vivían en poblados fortificado. En ciertas zonas del Norte de Italia, los terrenos pantanosos han preservado multitud de objetos de cuero, piraguas de madera, arcos de gran tamaño, ruedas de carro y arreos de hueso. Estas culturas se caracterizan por los monumentos funerarios bajo túmulo, algunos de gran riqueza. Los ajuares se componían de armas como puñales triangulares de pomo macizo, hachas planas y hachas-maza de combate de bronce, entre otras, a demás de ornamentos metálicos como brazaletes, lúnulas pectorales y jarras de oro o plata repujados, ámbar y perlas de fayenza egipcias. Algunos túmulos llegan a ser tan ricos que se ha pensado en «Tumbas reales», como p.e. las de Leki Male en Polonia y Leubingen en Austria. Las Cultura Unetice; Kernonen en Francia, de los Túmulos Armoricanos; de Bush Narrow o de Wessex en Inglaterra también poseían tumbas con gran riqueza de ajuares.
- la tradición campaniforme de la península Ibérica, pervive hasta bien entrado el segundo milenio y las piezas metálicas siguen siendo de cobre arsenical, aunque a partir del 1.700 a.C. asistimos al nacimiento de la cultura de El Argar, en el sur de la Península y radicalmente opuesta a la de Los Millares. Se trata de una etapa temprana, llamada tradicionalmente «Fase A» en la que destacan los enterramientos en cista con un ajuar que revela intensas relaciones con el Mediterráneo Oriental, y escasa influencia del resto de Europa.
El Bronce Medio en Europa Entre el 1.500 a.C. y el 1.200 a.C., coincide con el apogeo de la Civilización Micénica:
- en el corazón de Europa, la Cultura de Unetice deriva a la Cultura de los Túmulos, con una base común, y una oligarquía que se beneficia del comercio con el mundo Egeo. Casi todas ellas poseen poblados no muy grandes, edificados sobre colinas de fácil defensa y protegidos por murallas de madera y barro y varios fosos circundantes; las viviendas de madera, poco elaboradas, sugieren cierta movilidad, algunos sugieren que puede tratarse de «pastores guerreros». Los enterramientos siguen siendo tumulares, pero los túmulos son más monumentales y a menudo se agrupan en grandes necrópolis y incineración es cada vez más habitual.
- el mundo escandinavo, que sufría un importante retraso, se pone a la altura de Centroeuropa, constituyendo una zona de gran relevancia.
- otras áreas culturales son la «Provincia Atlántica» junto a Bretaña y las islas Británicas y la «Provincia Itálica» donde se desarrollaron las Culturas de las Terramaras, la Cultura Apenínica, ambas de fuerte influencia balcánica y la Cultura Sícula más cercana al Mundo Micénico, que ya había colonizado las Islas Eolias en esa fase.
- la Cultura de El Argar, en cierto modo, continuador de Los Millares, tras el paréntesis Campaniforme, es una cultura muy diferente, surgiendo, de nuevo, la cuestión de si se trata de una cultura indígena que progresa gracias a los contactos con pueblos mediterráneos o si hay una auténtica colonización oriental según el número de asentamientos localizados que revela un fuerte aumento demográfico respecto a etapas anteriores. Se caracteriza por sus poblados fuertemente protegidos, con gruesas murallas y áreas restringidas tipo acrópolis. Los enterramientos individuales se hacían bajo las viviendas en cista, que pasan a ser en grandes tinajas o «pithoi», con un ajuar que delata la poderosa influencia del otro extremo del mar Mediterráneo. La organización interna de los poblados eran barrios mejor protegidos. En cuanto a la jerarquía urbana detectada en los análisis espaciales y los ajuares funerarios apuntan a una compleja estratificación social aunque no llegó nunca a formar un auténtico estado centralizado, debió de estar muy cerca de serlo. Las formas cerámicas de El Argar son muy diferentes de las del resto de Europa occidental, sus formas eran vasos carenados y altas copas sin decoración, se inspiran estrechamente en la cerámica del mundo Egeo. El resto del ajuar lo componen brazaletes, cuentas de ámbar, espadas también muy diferentes a las centroeuropeas, pues mantienen el sistema de mango macizo sujeto con remaches, alabardas, ornamentos de ámbar, alfileres y unas inconfundibles diademas de oro.
El Bronce Final en Europa Entre el 1.250 a.C. al 725 a.C. viene determinado por la aparición y la expansión de la Cultura de los Campos de Urnas en casi todo el continente, aunque hay otros horizontes culturales importantes en la provincia nórdica y en la cornisa atlántica. Según la idea más extendida, la Cultura de los Campos de Urnas surge de un modo repentino, en el centro de Europa, suponiéndose su zona originaria en la región de Pannonia, en torno al S. XIII a.C. Para unos la aparición de esta cultura provoca una profunda convulsión, sobre todo en Europa Oriental y el Próximo Oriente, de ahí la caída de la civilización Micénica destruida por los dorios, la desaparición del Imperio Hitita a manos quizá de traco-frigios, y de «gentes del Este» según unas documentaciones halladas, denominados «pueblos del mar» que se piensa fueran poblaciones desplazadas, o que huían de la destrucción de sus lugares originarios. La «Cultura de los Campos de Urnas» no apareció violentamente, sino que es la consecuencia de una evolución suscitada por la llegada de pobladores orientales que se mezclaron pacíficamente con los indígenas centroeuropeos, la Cultura de los Túmulos del Bronce Medio y que la Unetice del Bronce Inicial, parecen confirmar que realmente existe continuidad cultural y racial que formaron una nueva cultura, la "Cultura de los Campos de Urnas". El único cambio sustancial es, precisamente, la sustitución de las costumbres funerarias. Gracias a su prosperidad y a la diversificación económica, la «Cultura de los Campos de Urnas» se expandió alcanzando gran parte de Europa Occidental y Mediterránea. Algunas áreas del sur de la península Ibérica, litoral atlántico y Escandinavia, quedaron al margen, pero no dejan de estar muy influidas por ésta. Por otro lado, el territorio ocupado por los Campos de Urnas no es unitario, al estar formado por un conglomerado de culturas locales, con un sustrato común, pero con particularidades regionales específicas. Así el Bronce final tiene como particularidad el rito funerario de la cremación, que no aparece de forma radical sino minoritario y ya conocido en Europa, lo que ocurre es que en esta fase se generaliza y el rito se componía de la incineración, y tras ésta, las cenizas del cadáver eran depositadas en una urna cineraria y enterrada en un pequeño foso, junto con otras tumbas, constituyendo así, los extensos cementerios que dan nombre a esta cultura.
- en cuanto a los ajuares eran pobres en comparación con periodos anteriores y posteriores, sólo en los S. IX y VIII a.C. reaparecen las tumbas principescas con ricos ajuares y complejas estructuras que las distinguen de las demás.
- los poblados eran de madera y adobe, muy similares a los del Bronce Medio. Más tarde aumentan sus defensas con terraplenes, empalizadas y recintos amurallados de tapial con refuerzos de madera; además las puertas adquieren forma de embudo y se protegen con torreones. En el interior, casas rectangulares de adobe con tejados de madera y paja.
- numerosos silos y molinos de vaivén, evidenciando la importancia creciente de la agricultura frente al pastoreo, aunque éste sigue siendo fundamental, a juzgar por la abundancia de restos de ganado bovino, ovino, porcino..., incluso equino.
- hay constancia de la difusión, no solo del carro, sino de la monta de caballos.
- otras actividades económicas relevantes son las exportaciones de ámbar que no se dirigen solamente a los emporios micénicos y la explotación y comercio de la sal.
- la cultura material incluye novedades como los primeros objetos de vidrio, seguramente incorporados del Próximo Oriente. Su evolución comienza a ser más autónoma y sus creaciones originales más habituales. Proliferan los grandes recipientes de bronce batido o repujado, con formas muy diversas, entre ellas. las sítulas, a veces con una ornamentación muy sofisticada, convirtiéndose en objetos de intercambio muy apreciados, cuya función era sin duda ceremonial. Otros objetos ornamentales comunes son los torques, los brazaletes de costilla, y las fíbulas, de diversos modelos, como las llamadas «de anteojos» por el desmesurado tamaño de su doble espiral. Entre las armas, hay una complejísima evolución, por lo que sólo mencionaremos que las puntas de flecha de sílex son definitivamente sustituidas por otras de bronce, se siguen desarrollando las hachas de combate, con talón y anillas, las alabardas, las lanzas y aparecen las corazas, los escudos y los cascos. Los modelos más representativos de espada son las de puño macizo con la guarda en U; bien con un gran pomo discoide o rematadas en antenas. La hoja suele ser biselada, a veces con rica decoración, y con silueta pistiliforme.
La península Ibérica en el Bronce Final En el Noreste de la Península penetra la «Cultura de los campos de urnas» en su estado más puro aunque, con el tiempo, seguirá una evolución independiente. Se conocen mejor sus necrópolis que sus poblados, destacando el de La Pedrera de Vallfogona en Balaguer, Lérida. Los campos de urnas peninsulares abarcaron Cataluña y el bajo Aragón. En el Noroeste predomina el poderoso influjo atlántico de Bretaña y las islas Británicas así lo indican los materiales encontrados de esta cultura como la abundancia de objetos de bronce como hachas de talón y anillas, calderos de chapa de tradición irlandesa, recipientes de oro batido con motivos típicamente escandinavos. Las espadas son pistiliformes al principio y de lengua de carpa al final. En el Sur, en territorios andaluces se produce un periodo de estancamiento respecto al esplendor argárico. Todo indica que se trata de indígenas directamente emparentadas con Los Millares y El Argar, cuyas dos características más sobresalientes eran la «cerámica de retícula bruñida» o lo que es lo mismo con barniz rojo, bruñida y decorada por dentro con motivos reticulados que recuerdan mucho la influencia fenicia y los enterramientos en cista, sin ajuar, cubiertos con lajas decoradas llamadas «estelas extremeñas» en ellas se representa esquemáticamente al difundo con diversos objetos como armas, broches, espejos, incluso carros. El ámbito ocupado por esta cultura coincidirá, básicamente, con lo que luego será el territorio de Tartessos.

Edad del Hierro en Europa Se llama Edad del Hierro al período en que se desarrolló la metalurgia del hierro. Este metal es superior al bronce en cuanto a dureza y abundancia de yacimientos. El empleo correcto de este mineral comenzó en el II milenio a.C., siendo los Hititas el primer reino organizado que controló su producción. La expansión del conocimiento sobre el uso del hierro se produce probablemente desde Irán a través del Cáucaso, donde se refugiarían los supervivientes del imperio hitita destruido en el S. XIII a.C. La Edad del Hierro viene caracterizada por la utilización del hierro como metal, importada de Oriente a través de las sucesivas inmigraciones de tribus indoeuropeas célticas.
El Hierro Inicial en Europa En el caso de Europa Occidental, comienzan a llegar a partir del 1.200 a.C., durante el Bronce Final. A pesar de que los minerales con hierro eran mucho más abundantes, su tratamiento requería una tecnología compleja y absolutamente diferente a la de otros metales conocidos como el refinado, fundido, forjado y templado, lo que obstaculizó su difusión. Durante muchos siglos el hierro fue más un objeto de prestigio que una materia prima usada en herramientas de un modo habitual, por lo que el bronce no fue desbancado y siguió siendo usado.
- en Europa el hierro no se generaliza hasta, aproximadamente, el año 800 a.C. y en la mayor parte del continente finaliza con la romanización. No obstante en el Norte de Alemania la Edad del Hierro continúa con el nombre de Cultura de Jastorf; y en Escandinavia persiste hasta la época vikinga alrededor del año 1.000 de nuestra era. Hasta el S. VIII a.C. sólo el Mediterráneo oriental entra dentro de los parámetros históricos, a partir de entonces, nuevas culturas alcanzan los requisito.
- el año 776 a.C. es reconocido por los antiguos griegos como el de su "primera Olimpiada", es decir, el comienzo de su historia. Por estas mismas fechas, en la Península Itálica, la Cultura de Villanova, una variante regional de los «Campos de Urnas», deriva en la civilización etrusca. Los romanos sitúan la fundación de la antigua Roma en el 753 a.C. Así nacen las civilizaciones clásicas, cada una de las cuales tiene sus propio alfabetos derivados del alfabeto fenicio. Se cree que los exploradores y colonizadores fenicios fueron los responsables del nacimiento de otra civilización mediterránea en Andalucía, Los Tartessos, que ha de considerarse civilización protohistórica. Cultura escurridiza por lo que es poco lo que se sabe con certeza de ella; se cree que pudo haber tenido su propio sistema de escritura, su desarrollo social, cultural e incluso estatal, justifican su exclusión de la Prehistoria. Estamos, por tanto ante un periodo de dinamismo cultural en el que gran parte del Mediterráneo alcanza altos niveles culturales, tanto como para considerar que la Prehistoria ha llegado a su fin. A juzgar por las fuentes escritas, las exploraciones fenicias pudieron comenzar antes del primer milenio una segunda oleada alcanza la península Ibérica como Ampurias, Hemeroskopeion, Mainake, pero no hay constancia de ello.
- la influencia de fenicios y griegos debió ser fundamental no sólo para la difusión de la metalurgia del hierro, sino, sobre todo, para el desarrollo de sociedades que alcanzan el nivel de históricas. Destacaron la Cultura de Hallstatt entre el 800-450 a.C. o Primera Edad del Hierro en Europa Central, Francia y los Balcanes, considerada heredera de la «Cultura de los Campos de Urnas» y la Cultura de La Tène desde el año 450 a.C. hasta la conquista romana; dentro de la Segunda Edad del Hierro en Centroeuropa, Francia, Norte de España e Islas Británicas. El hierro se ha generalizado y la economía se ha diversificado, naciendo una auténtica Cultura Céltica de gran envergadura.
La Península Ibérica durante la Edad del Hierro Los Fenicios y los Helenos potenciaron los progresos de los pueblos asentados en el litoral mediterráneo español, desde Cataluña a Andalucía, propiciando el desarrollo de la etérea civilización tartésica andaluza durante la Primera Edad del Hierro y de los íberos en la Segunda Edad del Hierro; ambas pueden incluirse cuando menos en la Protohistoria, y, puesto que los íberos tenían su propio alfabeto, deben ser considerados ya dentro de la Historia. El resto de la península entraría dentro del ámbito céltico, aunque hay numerosas subdivisiones culturales basadas en la cronología y la geografía, aunque se distinguen los pueblos atlánticos y los pueblos del interior. Eran gentes que conservan un fuerte sustrato de profundas raíces indígenas sobe el que intervienen los aportes de la Europa atlántica y de la Europa central. En cuanto a los pueblos íberos Atlánticos del Noroeste desarrollaron, a lo largo de la edad del Hierro la denominada Cultura Castreña, la cual tiene un largo periodo de gestación que comienza en la Primera Edad del Hierro. La característica distintiva de esta cultura es la construcción de poblados fortificados, situados en lugares altos, con varios cinturones de muralla concéntricos; en el interior, numerosas casas de piedra circulares, sin organización urbanística, llamados castros. En arquitectura desarrollan una cerámica propia aunque comparte ciertos paralelismos con las cerámicas meseteñas. En la metalurgia desarrollaron más la del bronce que la del hierro y tienen diversas manifestaciones escultóricas como los guerreros lusitanos y las casas ceremoniales ornadas con portadas laboriosamente esculpidas llamadas «Pedras Formosas» de las citânias portuguesas. La economía era agropecuaria, y tenían vital importancia la recolección de frutos silvestres, la pesca y el marisqueo. Por lo demás, la cultura castreña galaico-portuguesa tuvo una larga pervivencia durante el imperio romano, siendo una de las zonas que más se resistieron a la romanización y que mejor mantuvieron sus tradiciones.
La Prehistoria en América
Punta de lanza tipo Clovis en Nuevo México (Estados Unidos)
La Edad de Piedra en América es mucho más tardía aun sin determinar cuándo comienza. La teoría más aceptada es que el poblamiento humano de América se produjo desde Siberia a través de Estrecho de Bering talvez desde hace unos 50.000 años. Otros opinan que los seres humanos llegaron hace unos 14.000 años o poco más. En cualquier caso, el aislamiento de América respecto a otros continentes fue casi absoluto aunque se sabe que hubo varias migraciones a los largo de la Prehistoria, lo que justifica que no se emplee la periodización tradicional, sino otra específica adecuada a la realidad arqueológica de este gran continente.

Periodo Lítico o Paleoindio Podría equipararse al Paleolítico Superior europeo, comprende desde la llegada de los primeros americanos hasta el comienzo del Holoceno. Dentro de este periodo hay dos fases:
— Fase de cazadores-recolectores indiferenciados Caracterizado por una industria lítica arcaizante de cantos tallados, lascas musteroides, bifaces...; los restos son muy escasos pero pueden ponerse ejemplos datados por encima de los 30.000 años de antigüedad en todo el continente, desde Topper en Estados Unidos hasta Pedra Furada en Brasil, pasando por Tlapacoya en México o Monte Verde II en Chile.
— Fase de las Puntas de proyectil Estaríamos ante una cultura de tecnología lítica muy avanzada y con una economía basada en la caza de piezas de mediano y gran tamaño. Aparece hace unos 13.000 años y se caracteriza por diversos tipos de puntas de lanza foliáceas finamente elaboradas, las más famosas son las de la cultura Clovis de Nuevo México en EE.UU, aunque hay muchas más. En la Cueva Fell en Tierra del Fuego, Chile se hallaron proyectiles cuyas puntas llamadas de «cola de pescado», se datan en el 7.000 a.C.

Periodo Arcaico Al terminar la última glaciación, se produciría la transición a la agricultura del maíz a partir de la recolección intensiva de vegetales. También aparecen los primeros poblados estables y numerosas culturas que viven de la explotación intensiva de recursos del mar, cuyos restos más típicos son los concheros, grandes montones de desperdicios de conchas de moluscos. Esta transición fue más intensa en México y en el centro-norte de los Andes. Concretamente en los Andes sobresale la cultura de Caral en Perú, con una fecha inicial superior al 2.600 a.C.

Periodo Formativo Sería el equivalente a la Protohistoria europea, pero más dilatada; inmediatamente después de esta fase aparecen las primeras formas de escritura y las grandes civilizaciones clásicas como la de los Mayas o los Moche. Culturas que destacan por novedades como la agricultura, la ganadería, la cerámica... datados entre los 4.000 a.C. y el comienzo de nuestra Era. También se produce la aparición de las primeras sociedades jerarquizadas con formas de gobierno relativamente complejas; de hecho, hay grandes civilizaciones como la de los Olmecas en Mesoamérica y la Cultura Chavín en Sudamérica, que llegan a dominar extensos territorios y a construir importantes centros urbanos en torno a santuarios dedicados al Dios Jaguar. Otras culturas reseñables son las de los Anasazi y sus similares de Arizona, así como los constructores de Montículos de Norteamérica.

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